Cómo leer tu factura eléctrica como empresa: guía para no dejar dinero sobre la mesa
La factura eléctrica de una empresa es uno de los documentos más complejos que existen. Términos como potencia, energía activa, reactiva, peajes, complementos, impuestos... hacen que la mayoría de los empresarios firmen sin entender qué están pagando. Esta guía te explica los conceptos clave de forma clara.
Los dos grandes bloques de la factura
Toda factura eléctrica empresarial tiene dos componentes principales: el término de potencia (lo que pagas por tener disponible una capacidad máxima, aunque no la uses) y el término de energía (lo que pagas por la energía que realmente consumes). En muchas empresas, el término de potencia representa entre el 30% y el 50% de la factura total.
Potencia, energía activa y energía reactiva
La energía activa es la que realmente aprovechas para hacer funcionar tus equipos. La energía reactiva es una energía que algunos equipos 'devuelven' a la red sin aprovecharla. Si tienes exceso de reactiva (baja factor de potencia), pagas un suplemento. La solución es instalar baterías de condensadores.
Peajes de acceso y cargos regulados
Una parte importante de la factura son los peajes de acceso a la red y los cargos regulados: son precios fijados por el regulador que se pagan igual independientemente de la comercializadora. No son negociables, pero sí dependen de la tarifa de acceso que tengas contratada.
Impuestos: IVA e impuesto eléctrico
Sobre el precio de la energía y los peajes se aplica el impuesto especial sobre la electricidad (actualmente reducido) y el IVA. Para empresas que pueden deducirse el IVA, este no es un coste real, pero sí lo es el impuesto especial. Entender la base imponible sobre la que se aplican te permite detectar posibles errores de facturación.
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